La era emocional
Miércoles, 30 de Mayo de 2007 por Tato
Este será un “Jamboree” inolvidable, porque lo haremos mirando el tricolor siempre juvenil sobre el Cerro Ancón.
Promover el conocimiento de la inteligencia emocional entre los jóvenes que acudirán a partir del próximo 6 de abril a “Jamboree Juventud”, es una de las tareas más gratas que los organizadores nos hemos propuesto alcanzar en esta décima primera edición de nuestro evento, que hemos llamado “Jamboree Juventud, tu universo emocional”.
Nosotros mismos hemos descubierto que haber respaldado con integridad, responsabilidad y unidad de propósito el compromiso que adquirimos en 1991, y al que no hemos defraudado un solo año desde entonces, es la fortaleza más importante para poder influir sobre los jóvenes, sin autoridad. Ellos, después de las primeras diez ediciones del evento, confiesan con su insistencia de que lo hagamos cada verano, que han asimilado y potenciado el significado de las primeras versiones agrupadas bajo el lema “la opción de los jóvenes”.
No ha sido fácil, pero el acicate de las satisfacciones de los primeros diez años ni siquiera nos hizo dudar, cuando sucesivos inconvenientes casi nos exigieron abandonar este año.
Coincidentemente, la promoción del conocimiento de la inteligencia emocional es el propio reto que en el año 2001 nos plantea extender el instinto creador, reconocer y aprovechar nuestra capacidad de fluir con los problemas y las presiones, para crear futuro a través de la percepción de oportunidades y soluciones ocultas.
Podremos decirles el próximo mayo a los niños con leucemia y cáncer que tuvimos muchas dificultades este año, pero a pesar de ellas les compraremos sus medicamentos y los traeremos desde sus lejanos hogares a cumplir sus protocolos de quimioterapia. Desde 1994 hacemos el evento confiados en que la empresa privada, las instituciones gubernamentales y los jóvenes nos permitirán, con su solidaridad, obtener los recursos para que sus esperanzas de vida se renueven, como las energías juveniles lo hacen después de cada jamboree.
La decisión de hacer esta vez el evento al aire libre, en Los Pueblos Albrook, tenía una razón en los altos costos de alquiler de centros cerrados, pero además necesitábamos romper las barreras impuestas por las edificaciones, para probar la naturaleza y la energía de los jóvenes en espacios abiertos, ante el planteamiento del tema propuesto para este año, que es algo así como un viaje al cociente emocional. Hay que distinguir la visión de Mello Alemán frente a otras de tamaños inescrutables, porque desde el primer momento que le pedimos los 15,000 metros cuadrados de estacionamiento, imaginó a las decenas de miles de jóvenes movilizándose en patines, scooters, patinetas, bicicletas y cualquier otro medio de locomoción inventado para la ocasión, mientras que aquellos tristes adultos sin más imaginación que la que se necesita para hacerse el nudo de los cordones de sus zapatos, negaron a este evento sitios espacialmente hechos para los jóvenes, desconociendo que al igual que tantas otras cosas que nos distinguen como panameños, “Jamboree Juventud” aporta año tras año una opción para orientar las energías juveniles y brindarles los momentos que sus improntas en formación exigen. Estas propuestas dejan en las memorias jóvenes una confianza en la sociedad organizada.
Vamos a descubrir junto a los jóvenes el potencial que hay en el conocimiento, la aptitud, la profundidad y la alquimia emocional. Sabemos que será un “Jamboree” inolvidable, porque desde esta enorme playa de estacionamiento se mira frente al atardecer el pendón flotante con su tricolor siempre juvenil sobre el Cerro Ancón; porque desde la Terminal Nacional de Transporte, hemos creado un paso directo y seguro que llevará a los jóvenes desde sus casas al evento y del evento a sus casas, reduciendo el costo de pasajes al no haber necesidad de transbordos; porque este año uno, de la era dos de “Jamboree Juventud”, iniciamos un largo y placentero viaje al cociente emocional, que abrirá espacios de eficiencia personal para cada joven, aumentando su confianza a través de ser emocionalmente honesto; será inolvidable porque ahora comprendemos con más claridad que el primer deber como adultos es descubrir y encargarnos de nuestra propia energía emocional, y luego ayudar a orquestar la de los jóvenes.
Dejar respuesta
Debes estar identificado para comentar
